julio 15, 2024
  • Con la instalación del tapanco, ofrendas, rezos y cantos se realiza el ritual El Regreso de las Ánimas en las instalaciones del centro cultural Yo’o Joara

Cajeme, Sonora.- En los ocho pueblos yaqui el ritual del Retorno de las Ánimas se realiza desde el primer día de octubre con rezos y cantos en las iglesias hasta la elaboración de los tradicionales tapancos en noviembre.

A lo largo de este mes, se ofrecen cantos y rezos para pedir por la salvación y eterno descanso de las almas de los infantes, denominados parvulitos, y de las ánimas de las personas que no se casaron por la iglesia.

Estos 31 días sirven de preparación espiritual para la llegada de las ánimas de las personas mayores como abuelas, papás, tías, hermanos o todo aquel familiar adulto, explicó Magda Medina, integrante de la tribu yaqui y promotora cultural del Yo’o Joara.

Así que, en las primeras horas del primero de noviembre, se instalan los tradicionales tapancos frente a los hogares de las familias yaquis o las iglesias. Junto al tapanco se coloca una cruz, veladoras, tres cuetes, un vaso de agua y las ofrendas. Esta ceremonia va acompañada de rezos y cantos.

“En la ofrenda del tapanco sí se hace una lista de las personas que queremos que vengan y coman lo que uno les ofrece, pero también ellos invitan a esas almas que no tienen familia, por eso es que el canto que se hace es para invitarlos y pedir por su descanso”, añadió Magda Medina.

Una vez que las cantoras y el maestro de la iglesia piden por el eterno descanso de las almas, las ofrendas se reparten entre ellos y las personas invitadas. Según las costumbres yaquis, la familia anfitriona se abstiene de consumir dichos alimentos.

Debido a que las ánimas encuentran su camino de regreso a casa, al mundo terrenal, guiados por el olor de los alimentos, es que éstos deben ser preparados con sumo respeto y esmero.

“Para hacer todo esto al alba, yo le pido permiso a mi nana para que me dé esa sazón para que ellos puedan oler esos ricos sabores”, comentó la promotora cultural.

En el centro de cultura Yo’o Joara se realizó esta ceremonia con la finalidad de dar a conocer este importante ritual prehispánico representativo de la etnia yaqui.

“Si tú vives cerca de una comunidad indígena, pero no conoces sus costumbres, sus fiestas, sus tradiciones, el centro está para dar a conocer eso que desconoces o que no puedes llegar directamente al pueblo, entonces lo traemos aquí. Ese es nuestro objetivo en el Yo’o Joara, que conozcas desde aquí nuestras costumbres y tradiciones”, finalizó.

—El maestro de la iglesia y las cantoras

El maestro de la iglesia es el encargado de dirigir las oraciones y los cantos en latín; también hace lectura de una lista con los nombres de las ánimas.

Junto a las mujeres cantoras se coloca frente al tapanco para pedir por el eterno descanso de las personas que habitaron esa casa y que ya partieron de este mundo terrenal.

—La ofrenda

Tradicionalmente la ofrenda que se coloca en el tapanco incluye carne con chile, wakabaki, tortillas de harina y el atol de harina, que son comidas ancestrales de la tribu yaqui. Pero con el tiempo se fueron incluyendo más elementos como café, refrescos, galletas, dulces, pan de muerto y fruta.

—El tapanco y su simbología

El tapanco es una plataforma, que se elabora cada año en estas fechas con mezquite tallado, batamote, o tronco de pitahaya. Debido a que las ánimas deben evitar tocar el suelo es que se construyen de un metro y medio de alto como mínimo.

Junto al tapanco se coloca un vaso de agua, para calmar la sed de las ánimas; la cruz, como símbolo del cristianismo; veladoras, para iluminar el camino de las ánimas; y tres cuetes, como símbolo de la Santísima Trinidad, los cuales se deben tronar para que así, las almas que se quedaron en la obscuridad puedan retornar.

Con la elaboración del tapanco, la participación de la tribu yaqui en este importante ritual y de la población mestiza que acudió al Yo’o Joara a observar la ceremonia se cumplió uno de los objetivos del centro cultural que es la difusión de la cultura y las riquezas de la herencia yaqui.