
Cd. Obregón, Sonora.- El Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON), en coordinación con Fundación ITSON, llevó a cabo una comida campestre para convivir con la comunidad universitaria y degustar los alimentos de la primera cosecha del Huerto Universitario, un proyecto con impacto social que busca promover la producción de alimentos orgánicos destinados a fortalecer el Comedor Universitario Solidario para estudiantes.
Durante la actividad realizada en el propio espacio del huerto, la maestra Vianey del Río Guerra, directora de Fundación ITSON, indicó que esta comida tuvo como objetivo dar a conocer este proyecto impulsado por la fundación, así como integrar a estudiantes, personal académico y administrativo en una iniciativa que une la producción sustentable, la responsabilidad social y la participación comunitaria.
Explicó que la jornada marcó el resultado de la primera cosecha del huerto, correspondiente al cultivo de rábano, del cual se obtuvieron aproximadamente 10 kilogramos, cantidad suficiente para la preparación de los alimentos compartidos durante la convivencia.
“Esta comida es una apertura para que el estudiantado conozca que existe un huerto cuyo fin es producir alimentos que posteriormente llegarán al comedor universitario solidario. Aunque parece una actividad pequeña, tiene un impacto muy grande”, expresó.
Asimismo, señaló que el huerto es un proyecto piloto, diseñado para aprender y conocer el comportamiento de los cultivos, los tiempos de producción y los retos del entorno. Entre los próximos productos a cosechar se encuentran espinaca baby, cilantro, tomate, pimiento, acelga, calabaza, frijol y betabel, con ciclos de crecimiento que no superan los tres meses.
Del Río Guerra resaltó que los resultados han sido mejores de lo esperado, a pesar de algunos desafíos naturales, como la presencia de fauna silvestre, lo que permitió identificar áreas de mejora. También, subrayó la vinculación con la Fundación Ambiental del Valle del Yaqui, así como la integración de académicas y académicos al proyecto, como la doctora Gabriela Ulloa, quien actualmente aplica un bioestimulante orgánico a base de microalgas, y el doctor Ian Mateo Sosa, quien trabaja en la automatización eficiente del riego.
“El aprendizaje va más allá del estudiantado; también es una invitación a la academia a llevar el conocimiento científico del aula y el artículo académico a la aplicación social real; el huerto busca ser un espacio de vinculación entre la ciencia, la sustentabilidad y el servicio a la comunidad universitaria”, enfatizó.
Finalmente, reiteró que, aunque la parcela actual es limitada, el objetivo a futuro es replicar y expandir el Huerto Universitario en otros espacios del ITSON, una vez evaluados los aprendizajes de esta primera etapa.
Por su parte, Helidoro Montoya, presidente del Patronato ITSON, destacó que la responsabilidad social debe ser un valor permanente, no solo entre quienes ya egresaron de la universidad, sino también como parte de la formación de las y los estudiantes, fomentando la conciencia de que siempre es posible hacer algo más en beneficio de un compañero o de la sociedad. “Así como sembramos hortalizas, también queremos sembrar en los corazones de los alumnos la idea de que siempre se puede ayudar y servir a los demás”.
Añadió que este esfuerzo inicia como un plan piloto, pero confió en que tendrá un crecimiento significativo, motivo por el cual el Patronato y la Fundación ITSON se encuentran satisfechos y entusiasmados por el impacto que generará en la universidad.